Portada principal de la basílica menor de Santa Maria. Representa el momento de la Coronación de la Virgen

El Misteri d’Elx es una obra sacro-lírica que se representa en la basílica menor de Santa María los días 14 y 15 de agosto. En 2001 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ya que es una obra que se representado durante siglos sin interrupciones. Y si ha sido posible es por el amor que el pueblo de Elche ha mantenido siempre por sus tradiciones porque son muchas las dificultades que el Misteri ha tenido que afrontar a lo largo de su historia.

Una obra única

El día 13 de agosto se celebra la Nit de l’Albà. Ésta es un homenaje a la Virgen. “La Nit de l’Albà es la noche que, a través de los fuegos artificiales y con los ilicitanos en pie, se convierte en día. La Virgen es llamada aurora porque es la luz que hay antes del día, antes de Jesús, que es el sol”, explica uno de los párrocos de la basílica menor de Santa María, José Luis Úbeda. El momento más impresionante llega a la medianoche cuando se apagan las luces de la ciudad y desde la basílica se lanza una palmera de trescientos metros de altura que alcanza ochocientos metros de radio.

Al día siguiente llega la Vespra, el primer acto del Misteri. Como explica Úbeda, el Misteri recoge las tradiciones depositadas en los Evangelios apócrifos que tratan de rellenar las lagunas del Evangelio original, que es la palabra revelada de Dios. “Según la tradición, unos hablan de la muerte de la Virgen, pero otros dicen que no podía morir porque es sin pecado. La gran victoria del pecado es la muerte, pero ella no lo tiene. Por eso, algunos hablan de Dormición. Es una verdad discutida. En el Misteri se participa de que hay una muerte y, por eso, hay procesión de entierro”, explica el vicario. La Virgen entra con su séquito, María Salomé, María Iacobe y algunos ángeles en la basílica menor de Santa María. Una rampa comunica la entrada principal con el cadafal, una especie de escenario levantado en el crucero de la basílica. Un ángel que desciende de la cúpula de Santa María en un aparato denominado Mangrana le comunica a la Virgen su muerte cercana y le entrega una palma dorada. Entonces, aparecen los apóstoles, excepto Santo Tomás. Tres adultos y dos niños, que representan ángeles, bajan en otro aparato aéreo y recogen el alma de la Virgen, representada por una imagen. Este coro, llamado Araceli, marca el final del primer acto.

El día 15 tiene lugar la Festa. Ésta empieza con los momentos previos al sepelio de la Virgen. Estos preparativos son interrumpidos cuando irrumpe en el templo un grupo de judíos. Éstos quieren interrumpir el entierro, pero cuando uno de ellos trata de tocar el cuerpo de la Virgen queda paralizado. En ese momento, los hebreos se convierten y empiezan a creer en la maternidad divina de la Virgen. San Pedro los bautiza con la palma dorada y pueden volver a moverse. Al final, la Virgen es sepultada (su imagen se coloca en un foso que se sitúa en el centro del cadafal). El Araceli desciende para portar el cuerpo de la Virgen al cielo y unirlo a su alma de nuevo. En este preciso instante, aparece Santo Tomás cuya tardanza se debe a que ha estado predicando en la India. La Santísima Trinidad desciende con otro aparato aéreo y el Padre Eterno corona a la Virgen. El Gloria Patri cierra la obra entre los aplausos de la multitud.

 

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